Archivo de la etiqueta: Narraciones

Teziutlán, finales del Siglo XIX. Grandes progresos se viven en la región: las calles estrenan por primera vez el alumbrado público, cuya planta generadora de electricidad se instaló en una antigua casa situada actualmente en la Avenida Juárez esquina con Alatriste; y el Teatro Victoria, recién erigido en 1882, cuya elegancia y estilo es copia fiel de uno similar en Francia. Las compañías de opereta y zarzuela visitaban la Perla de la Sierra y hacían las delicias de un público exigente y conocedor, ávido de espectáculos y entretenimiento en una época en que la neblina aparecía de la nada y de repente engullía a la ciudad entera, envolviéndola en un manto blanquecino y espeso donde apenas se podía distinguir a tres metros de distancia. Una niebla que cubría de silencio veredas y pueblos; casas y conciencias, apagando las voces, las risas, así como el bullicio, al igual que lo hace…

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Con ambos motes era conocida la anciana que vivía por la subida del Camposanto: »la de los dientes de tuza y pico de cotorra». Aquella que por sus negocios con las Autoridades del Otro Lado era tan buscada como un ponche caliente en uno de esos días en que la niebla no deja ver ni las propias narices. A esas actividades la habían orillado los requerimientos de los demás. Ciertamente le procuraban el sustento y hasta algunos ahorritos; pero vivía siempre temblando de miedo. La tenían »entre ojos» – ¿acaso no lo sabía?- todos aquellos que la necesitaban para sus componendas pero que con amabilidad hipócrita fingían visitarla para escudriñar los rincones. Beneficios y maleficios partían igualmente de sus manos y eran tantos, que hacían horizontes en su gran sabiduría: remendaba santos, hacía »mal de ojo», condimentaba bebedizos y enseñaba a hablar a los jilgueros y a los tzentzontles. En…

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Concepción Serrallonga y Patiño , nació en Papantla, Veracruz en 1886. Era mujer refinada. Su linaje no le impidió comportarse como la dama educada y el ser noble, extraordinario, sensible y de virtud modelo que siempre fue y la distinguió entre su familia y sus amistades. Conoció los claroscuros de la vida y hasta la madrugada de su ocaso, a sus 38 años de edad, mostró la dignidad de quien ha caminado con la satisfacción de derramar el bien. Desde la infancia aprendió a cantar ópera y tocar el piano Weinbach de construcción alemana que alguna vez llegó a su casa -La Casa Dorada- y se convirtió en noticia porque al desembarcarlo en el Puerto de Veracruz, en la época del Porfiriato, los técnicos germanos desmontaron el instrumento de cola, contrataron arrieros que condujeron las partes en una recua de mulas y posteriormente lo armaron ante la curiosidad de los…

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El año de 1918 fue fatídico. Marcó el fin de una década en la que las crisis política y económica, los desajustes sociales y diversas enfermedades golpearon duramente a México. Destacaron entre estas últimas la terrible epidemia de tifo (octubre de 1915–marzo de 1916) y la pandemia de influenza en 1918. En ese año, con el recuerdo del tifo todavía presente, Puebla sufrió en carne propia la llegada de la influenza, como la mayoría de las ciudades del país. Esta pandemia ocasionó en esa localidad cerca de 2 000 defunciones en poco más de 60 días, con lo cual entró en crisis la política sanitaria y se agudizaron los conflictos sociales existentes. Meses después, la fiebre llegaría a Teziutlán. Hoy a 2 años de la pandemia de coronavirus que vivimos todos, recordamos cómo fue la crisis sanitaria que sacudió al Estado de Puebla, en especial, a nuestra región de la…

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Esta historia se desarrolla en el Teziutlán de finales del siglo XIX. Se desconoce exactamente el lugar, pero las narraciones cuentan que era por Teziutanapa (los terrenos detrás del Panteón Municipal, no confundir con Teziutanapan del Municipio de Tlatlauquitepec) Don Bernabé salía todos los día de su humilde vivienda desde muy temprano. Fabricaba utensilios de madera para la cocina, elaboraba escobetas de raíz, palitas, cucharones y batidores, entre otros artículos. Se dirigía rumbo a la Plaza Principal (Parque), pasando casa por casa anunciando su mercancía. Los días de tianguis (calles Allende y Cuauhtémoc) ocupaba un pequeño espacio donde era más cómodo recibir a clientes que gustaban de sus productos. Siempre con una sonrisa, atendía a la cliente más desconfiada, haciendo hicapié en la calidad de elaboración y rendimiento de la pieza.-¿Y este escobetón a cómo?-25 centavos su «merce»-¡Está muy caro!…¿20?-Lléveselo su «merce»Muchas veces debía reducir sus ganacias con tal de…

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Hacia los primeros años del Siglo XX, la leyenda de Gonzalo Tejeda se mantenía aún fresca en la memoria de los teziutecos. Este bandolero, famoso por robarle a los ricos y repartirlo entre los pobres, fue asesinado cruelmente por la Gendarmería de aquel entonces: bravos hombres llamados rurales que cuidaban del orden y velaban por la seguridad en el pueblo. El ataque fue planeado gracias a la traición de una mujer, pues era de todos sabido la fama de mujeriego de Gonzalo. Fue abatido en 1895, es decir, cinco años antes del nacimiento de la autora, por lo que debió conocer a fondo la leyenda. Además, la gente de aquella época usaba el nombre de Gonzalo Tejeda como protagonista de historias de fantasmas y aparecidos para amenizar las eternas tardes lluviosas y neblinosas de la Perla de la Sierra.El mito de Gonzalo Tejeda perduró en el pueblo por muchos, muchos…

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  Primera parte.   Entre las numerosas leyendas teziutecas que existen hay una en especial que atrae por su misticismo, nostalgia y posiblemente ese toque romàntico que se nos antoja por demàs novelesco. Es la leyenda de Gonzalo Tejeda, un famoso bandolero de finales del siglo XIX que hizo temblar a ricos y hacendados no sòlo de Teziutlàn sino tambièn de Perote, Altotonga, Atzàlan, Tlatlauquitepec e incluso Papantla, Veracruz. Su existencia puede rastrearse gracias a los registros parroquiales de Jalacingo, su tierra natal, el acta de defunciòn hallada en el Registro Civil de Teziutlàn pero, sobre todo, por los numerosos testimonios orales y escritos que nos han sido legados y conservados hasta la fecha. En esta primera parte se nos da un esbozo de su personalidad y una de las versiones «aceptadas« de la manera en que fue ultimado. Acompàñenos. Gonzalo Tejeda. La sola mención de este nombre causaba temor…

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Muñecos de Niebla:   Una Pareja Envidiable. Chaparritos como tachuelas, el talle en desproporciòn con las piernas cortas y el cabello entrecano y rizado; se parecìan como dos gotas de agua. Sanos y vigorosos a pesar de sus setenta años, don Pascualito y »La Cuartillita» formaban una pareja envidiable al decir de todos. El apodo le sentaba a doña Chucha como anillo al dedo; pequeñita y redonda, semejante a las antiguas monedas conocidas con ese nombre, habìa dado algunas vueltas por el mundo hasta caer, quièn sabe còmo ni cuàndo, en brazos de don Pascual. Los años y la tranquila vida de Teziutlàn habìa apaciguado un tanto a la Cuartillita; pero aùn quedaba en el recuerdo de algunos la imagen de la brava mujer que echaba tiros al aire, montando como hombre y »rayando» el caballo al pararlo en seco frente a su casa. Ella gobernaba la vida de ambos,…

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