Archivo de la categoría: Narraciones y Leyendas

Con ambos motes era conocida la anciana que vivía por la subida del Camposanto: »la de los dientes de tuza y pico de cotorra». Aquella que por sus negocios con las Autoridades del Otro Lado era tan buscada como un ponche caliente en uno de esos días en que la niebla no deja ver ni las propias narices. A esas actividades la habían orillado los requerimientos de los demás. Ciertamente le procuraban el sustento y hasta algunos ahorritos; pero vivía siempre temblando de miedo. La tenían »entre ojos» – ¿acaso no lo sabía?- todos aquellos que la necesitaban para sus componendas pero que con amabilidad hipócrita fingían visitarla para escudriñar los rincones. Beneficios y maleficios partían igualmente de sus manos y eran tantos, que hacían horizontes en su gran sabiduría: remendaba santos, hacía »mal de ojo», condimentaba bebedizos y enseñaba a hablar a los jilgueros y a los tzentzontles. En…

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En mis andanzas callejeras habìa conocido a aquel hombre, de quien sabìa le llamaban »El Màcara». Alto y delgado, medio trigueño; ojillos vivos como de tuza, escondidos debajo de cejas lampiñas y apretadas. Su rostro alargado estaba picado de viruela. Era tan hocicòn de la boca que se me figuraba como un caballo de esos con los que se juega ajedrez. El sombrero, caìdo de un lado, »gacho», como se dice, le daba el aspecto de un hombre maliciosamente distinto de los demàs, una especie de personaje de novela policìaca o de pelìcula misteriosa. Naturalmente que mi imaginaciòn lo situaba en el papel de hombre malo. Hasta nuestros conciliàbulos del colegio nos llegaban las noticias de que era hombre decidido, jugador y, como suelen señalar los vecinos caracterizados, sin oficio ni beneficio. Decìan que nunca faltaba en las cantinas y en la famosa »partida», que se abrìa en las fiestas…

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El año de 1918 fue fatídico. Marcó el fin de una década en la que las crisis política y económica, los desajustes sociales y diversas enfermedades golpearon duramente a México. Destacaron entre estas últimas la terrible epidemia de tifo (octubre de 1915–marzo de 1916) y la pandemia de influenza en 1918. En ese año, con el recuerdo del tifo todavía presente, Puebla sufrió en carne propia la llegada de la influenza, como la mayoría de las ciudades del país. Esta pandemia ocasionó en esa localidad cerca de 2 000 defunciones en poco más de 60 días, con lo cual entró en crisis la política sanitaria y se agudizaron los conflictos sociales existentes. Meses después, la fiebre llegaría a Teziutlán. Hoy a 2 años de la pandemia de coronavirus que vivimos todos, recordamos cómo fue la crisis sanitaria que sacudió al Estado de Puebla, en especial, a nuestra región de la…

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Esta historia se desarrolla en el Teziutlán de finales del siglo XIX. Se desconoce exactamente el lugar, pero las narraciones cuentan que era por Teziutanapa (los terrenos detrás del Panteón Municipal, no confundir con Teziutanapan del Municipio de Tlatlauquitepec) Don Bernabé salía todos los día de su humilde vivienda desde muy temprano. Fabricaba utensilios de madera para la cocina, elaboraba escobetas de raíz, palitas, cucharones y batidores, entre otros artículos. Se dirigía rumbo a la Plaza Principal (Parque), pasando casa por casa anunciando su mercancía. Los días de tianguis (calles Allende y Cuauhtémoc) ocupaba un pequeño espacio donde era más cómodo recibir a clientes que gustaban de sus productos. Siempre con una sonrisa, atendía a la cliente más desconfiada, haciendo hicapié en la calidad de elaboración y rendimiento de la pieza.-¿Y este escobetón a cómo?-25 centavos su «merce»-¡Está muy caro!…¿20?-Lléveselo su «merce»Muchas veces debía reducir sus ganacias con tal de…

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«Lo recuerdo perfectamente». <Nos relata un gran querido amigo nuestro>. Íbamos en un viaje, salíamos de Teziutlán cuando de pronto lo avisté. En dirección norponiente, hacia el cerro de Chignautla. No lo podíamos creer. Inmediatamente tomé mi pequeña cámara, fue una suerte que la haya tenido en aquel momento y que además tuviera rollo útil. <Le pedí al que iba conduciendo que detuviera el vehículo>. Bajé del auto y perfilé mi cámara hacia el fenómeno. El objeto resplandecía con el Sol de forma que se podía apreciar que era un objeto metálico. Al terminar de tomar las fotografías (tomé 2). El objeto levantó aún más vuelo y desapareció hacia el borde del Cerro de Mexcalcuautla. Fue mágico e hipnotizante. Durante todo el viaje, no paramos de hablar de todo esto. Créditos: «Bazar de Buda» Bo. Ahuateno, atrás de la Escuela «Niños Héroes» Este relato es un auténtico avistamiento OVNI, pero…

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Hacia los primeros años del Siglo XX, la leyenda de Gonzalo Tejeda se mantenía aún fresca en la memoria de los teziutecos. Este bandolero, famoso por robarle a los ricos y repartirlo entre los pobres, fue asesinado cruelmente por la Gendarmería de aquel entonces: bravos hombres llamados rurales que cuidaban del orden y velaban por la seguridad en el pueblo. El ataque fue planeado gracias a la traición de una mujer, pues era de todos sabido la fama de mujeriego de Gonzalo. Fue abatido en 1895, es decir, cinco años antes del nacimiento de la autora, por lo que debió conocer a fondo la leyenda. Además, la gente de aquella época usaba el nombre de Gonzalo Tejeda como protagonista de historias de fantasmas y aparecidos para amenizar las eternas tardes lluviosas y neblinosas de la Perla de la Sierra.El mito de Gonzalo Tejeda perduró en el pueblo por muchos, muchos…

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  Primera parte.   Entre las numerosas leyendas teziutecas que existen hay una en especial que atrae por su misticismo, nostalgia y posiblemente ese toque romàntico que se nos antoja por demàs novelesco. Es la leyenda de Gonzalo Tejeda, un famoso bandolero de finales del siglo XIX que hizo temblar a ricos y hacendados no sòlo de Teziutlàn sino tambièn de Perote, Altotonga, Atzàlan, Tlatlauquitepec e incluso Papantla, Veracruz. Su existencia puede rastrearse gracias a los registros parroquiales de Jalacingo, su tierra natal, el acta de defunciòn hallada en el Registro Civil de Teziutlàn pero, sobre todo, por los numerosos testimonios orales y escritos que nos han sido legados y conservados hasta la fecha. En esta primera parte se nos da un esbozo de su personalidad y una de las versiones «aceptadas« de la manera en que fue ultimado. Acompàñenos. Gonzalo Tejeda. La sola mención de este nombre causaba temor…

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Muñecos de Niebla:   Una Pareja Envidiable. Chaparritos como tachuelas, el talle en desproporciòn con las piernas cortas y el cabello entrecano y rizado; se parecìan como dos gotas de agua. Sanos y vigorosos a pesar de sus setenta años, don Pascualito y »La Cuartillita» formaban una pareja envidiable al decir de todos. El apodo le sentaba a doña Chucha como anillo al dedo; pequeñita y redonda, semejante a las antiguas monedas conocidas con ese nombre, habìa dado algunas vueltas por el mundo hasta caer, quièn sabe còmo ni cuàndo, en brazos de don Pascual. Los años y la tranquila vida de Teziutlàn habìa apaciguado un tanto a la Cuartillita; pero aùn quedaba en el recuerdo de algunos la imagen de la brava mujer que echaba tiros al aire, montando como hombre y »rayando» el caballo al pararlo en seco frente a su casa. Ella gobernaba la vida de ambos,…

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